Ni canon ni leches

Hace poco que se ha ampliado el canon digital a todo tipo de dispositivos susceptibles de mantener o publicar información de manera persistente:

  • Tarjetas de memoria flash.
  • Discos duros.
  • Móviles
  • etc

Podéis ver más detalles en http://www.todoscontraelcanon.es/.

Este canon es un berrinche de las discográficas y del mundillo de autores cuya cultura se ha visto seriamente trastocada por un vecino inesperado y muy molesto; Internet.

En realidad Internet es solo el nombre final que ha tomado la inevitable Era Digital en la que estamos inmersos ahora mismo. Gracias a ella, cualquier persona o máquina puede comunicarse de manera casi instantánea con cualquier otra máquina o persona del mundo y a un coste muy bajo (aunque las operadoras e ISPs nos quieran hacer ver que es muy caro).

Esa comunicación barata, casi instantánea y global unida a la digitalización de la información hace que cualquiera pueda compartir con quien quiera en todo el mundo cualquier tipo de documento (vídeo, música, fotos, código fuente o binario)…

¿que guay no?

… pues para algunos esto no es guay, porque afecta a su modelo de negocio, que ya no es válido.

Pero señores, es lo que hay, Internet está aquí y ha venido para quedarse.

Y ¿que significa Internet necesaria e inevitablemente?:

  1. Los documentos son virtuales, no dependen del soporte físico en el que se almacenan o presentan ya que pueden ser duplicados indefinidamente por un coste insignificante.
  2. Como el documento es virtual el soporte físico es irrelevante y ajeno al documento. Es decir, te da igual si el documento está en un usb, disco duro, etc “mientras tengas alguna copia de el”.

Esto que parecen 2 tonterías obvias tiene consecuencias enormes para las discográficas:

  1. Antes las discográficas ofrecían un servicio a la sociedad. Copiar canciones o piezas musicales a miles o millones de soportes físicos que los clientes identificaban con la música que compraban. Era la única forma de escuchar tu música preferida en cualquier momento o si te habías perdido el concierto. Ahora el valor de ese servicio para la sociedad es ínfimo, y más sabiendo que los costes de replicar los CDs son insignificantes para las discográficas comparados con los vinilos, y aún más reducidos si lo hacen por internet.
  2. Los discos están condenados a desaparecer. Hay soportes mucho mejores y además la música ahora es líquida y puede pasarse de unos soportes a otros sin costes adicionales para nadie.
  3. Tal y como paso con el agua corriente, que hizo desaparecer a los aguadores, internet necesariamente hará desaparecer antes o después a las discográficas. Como poco cambiaran de nombre y de modelo de negocio.
  4. Los intermediarios ya casi no son necesarios.

Lo que es aplicable a las discográficas lo es también a las empresas dedicadas a vender DVDs/Bluerays de cine.

Y ¿que supone internet para los músicos, actores, cineastas, autores en general?:

  1. Las versiones enlatadas de sus obras se han devaluado, es una lastima. Eso sí, las actuaciones en vivo como conciertos u obras de teatro no parece que se hayan devaluado, antes al contrario.
  2. Los autores que quieran vivir de las rentas de sus obras pasadas lo van a tener difícil, es inevitable. Las actuaciones en vivo son su mejor opción.
  3. Los autores noveles que quieran darse a conocer lo tienen mejor que nunca, pueden hacerlo gratis en Internet (YouTube, etc) sin suplicar a las obsoletas discográficas que les den una oportunidad. Es una meritocracia, los buenos subirán y los que no gusten no pasarán de aficionados, ¿tanto miedo da esto?

Es más, gracias a internet TODOS somos hoy en día autores. Las obras de la mayoría no serán relevantes para los demás y no tendrán valor. Pero los buenos, lo que escriban, compongan, actúen o en general creen cosas demandadas y de calidad, podrán ganarse el pan y de manera seguramente bastante holgada.

En mi opinión la solución más razonable es alguna variante de la que se aplica ya en el mundo del software, que no está influenciado por la rémora de la antigua y obsoleta cultura del disco:

Las licencias

¿Como funcionarían?

Sencillo, cada autor elige bajo que licencia se publica su trabajo. Si no lo hace, en cada país habrá una licencia por defecto o una aplicación concreta del copyright que actuaría como tal.

Se que esto de las licencias suena mucho a Creative Commons y Software Libre en general, pero estas son solo un tipo de las licencias entre las que el autor puede elegir. La idea es que haya unas más restrictivas y otras más abiertas.

La licencia determina, siempre de acuerdo con las leyes locales e internacionales:

- Los límites de la copia legal gratuita.

- Que tipos de copia o reproducción están sujetos a retribuciones (royalties, porcentajes de ingresos, etc)

- La forma de calcular dichas retribuciones.

- Las forma en que se reclamarán compensaciones o daños y perjuicios en caso de uso indebido y/o no retribuido.

La gente sabrá que autor o que obra usa que licencia y si la forma que en que está usando esa obra es correcta o no.

¿Como se aplicarían?

Muchos autores verán necesarias a las sociedades de autores, y tienen razón, pero estas sociedades terminarán teniendo que respetar mismas leyes que el resto de los mortales, la lógica que impone la nueva cultura de la era digital y el sentido común más evidente. Es decir:

- Una sociedad recaudaría los derechos de autor solamente de las obras de sus socios y solamente de aquellos que hayan usado las obras de una manera que la licencia en cuestión exija retribución O por usos indebidos de la obra según la licencia y se deban aplicar penalizaciones(multas, compensaciones, etc).

- El dinero recaudado por la sociedad es del autor, no de la sociedad de autores. Previamente se habrá pactado la forma de pago del autor a la sociedad por sus servicios: ya sea un porcentaje de la recaudación, pagos periódicos fijos, etc. Pero el dinero recaudado va al autor y no a la sociedad en su mayoría. Todo ello sujeto a impuestos y fiscalización como cualquier transacción económica que hacemos el resto de los mortales.

- Algunos autores podrían querer gestionar (gracias a Internet) sus derechos por sí mismos y/o contratando los servicios de abogados (o teniendo los suyos propios) en los casos de violación de licencias. Habría más empresas especializadas en estos servicios en concreto.

- Otros autores pueden formar cooperativas nuevas para recaudar los derechos de autor del grupo.

- En ningún caso se impondría un pago o canon a toda el mundo por comprar un soporte de datos por si copias algo, llegando luego de esta recaudación ilógica cantidades ínfimas a la mayoría de los autores (no así a los pocos famosos en la cúspide de la pirámide, claro, y con mano en el consejo de administración de la mega-sociedad de autores de turno). Es decir, todo lo contrario de lo que ocurre hoy en día, no nos engañemos, las sociedades se quedan con la pasta y no se sabe muy bien que hacen con ella, lo que está claro es que no la reparten entre los autores noveles en grandes sumas.

- Tampoco recaudaría una sociedad derechos de autores que han decidido compartir sus obras de una manera más altruista y/o que no forman parte de esa sociedad de autores.

¿Cual es la licencia más restrictiva posible? (y aun razonable y viable)

- Es muy difícil imponer retribuciones o multas a meros usuarios de una obra, pero no lo es tanto a aquellos que obtengan beneficios gracias a ella.

- Por eso es lógico que los autores quieran imponer costes algo incrementados para el acceso a sus obras originales.

- También es de esperar que los autores (y en su nombre las sociedades de autores) se vuelquen a exigir que aquellos que usan sus obras con animo de lucro les pagen según estipula su licencia.

- La copia privada no solo es legal ahora en España, sino que además en la era Internet es totalmente inviable perseguirla.

- La piratería no es en sí un mal tan horrible para el autor (que se lo pregunten a Microsoft… lo negará, naturalmente, pero nunca en su sano juicio y aunque estuviese en su mano, haría desaparecer del todo la piratería que tantos réditos le aporta).

Por lo tanto, la licencia más restrictiva tendría que cumplir que:

  1. No se perseguiría la copia privada.
  2. Los usuarios de la obra pagarían un precio por acceder a la “obra original”. Aquí quizá podría aplicarse un plus o canon, siempre con cuidado de no salirse de la ley de la oferta y la demanda y quedarse sin clientela. A precios razonables y aún con canon, la gente comprará obras originales si merecen la pena, y siempre las habrá que merezcan la pena.
  3. Quien obtenga ingresos de la reproducción o distribución de la obra, estaría obligado a retribuciones al autor (con pagos fijos, porcentajes de retribución sobre ingresos) descritos en la licencia.

Aclaración: Radio, tv, discotecas, etc tienen animo de lucro al usar música o películas, tu en tu barbacoa o en tu boda no (a no ser que cobres entrada, claro).

La situación actual es nefasta, pero antes o después pasará.

A nivel mundial, las discográficas tienen mucho más dinero y poder que los aguadores de antaño y sus berrinches por no ser capaces de adaptarse a la nueva realidad digital nos van a costar bastante tiempo y sobretodo dinero a los de siempre, “los paganos” de la parte media y baja de la sociedad.

A nivel local en España, las sociedades de autores y sus exagerados privilegios sobre nosotros, “los paganos”, van a hacer esa situación aún peor y nos van a frenar más aún durante la crisis que no estamos más que empezando.

Pero antes o despues el berrinche tendrá que pasar y un nuevo equilibrio más justo (esperemos) se impondrá.

1 Response to “Ni canon ni leches”


  1. 1 pepinyo

    ¿Els boligrafs…? ¿Pagan canon?. Serveixen per copiar de manera permanent…
    Poder amb el CANON Pere Abat, no hagés copiat el Cantar de Mio Cid
    Zapatero, recaudador de l’ESGAE

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